OBJETIVO DEL MÓDULO: Al finalizar el modulo el estudiante será capaz de:
Determinar la importancia del transporte para el desarrollo del turismo y la hotelería.
Explicar los cambios producidos en los establecimientos de alojamiento en el Siglo XX.
CONTENIDOS
Desde fines del Siglo XVIII se produjeron a nivel político, social, económico y científico muchos cambios que repercutieron en las condiciones de vida de la población a nivel mundial. La quiebra del régimen feudal trajo consigo derechos individuales a los hombres, permitiéndoles desplazarse libremente en busca de mejores condiciones de vida. La concentración de la propiedad agrícola y la introducción de maquinaria en los campos provoco el desplazamiento de muchos campesinos creando problemas de desocupación y hacinamiento en las ciudades
La revolución industrial alteró la economía mundial y generó una gran movilidad al intensificarse las relaciones comerciales entre diferentes países, sobre todo europeos y norteamericanos. La invención de la maquina de vapor, principalmente, modificó la forma de trabajo en las nacientes industrias y posibilitó grandes avances en las comunicaciones y en el transporte marítimo y ferrocarrilero.
Eran los años de la diligencia y las casas de postas, de los mesones camineros y los largos viajes a través de regiones poco pobladas, pero también el inicio de profundos cambios en la prestación de servicios de hospedaje. Los nuevos alojamientos se inspiraban, en parte, en el modelo de las posadas inglesas, y estaban localizados con frecuencia en ciudades portuarias, al servicio de las necesidades surgidas por el desarrollo del transporte marítimo.
El desarrollo de los ferrocarriles, tanto en Europa como en América, revoluciono la forma como los tiempos de viajar; permitían y permiten aun un mayor numero de pasajeros, las distancias que se recorren son mayores en un tiempo mucho menor que los vehículos de tracción animal, la comodidad y el confort de sus instalaciones y la seguridad de su desplazamiento los convierten en el medio de transporte favorito.
Muchas personas que tradicionalmente no viajaban, debido a las incomodidades, inseguridad y lo largo de los viajes en diligencias, ven en el transporte en ferrocarril una gran alternativa para viajar y conocer nuevas ciudades; áreas naturales de gran atractivo por sus montañas, playas, ríos, fuentes termales y otros lugares de atracción turística. Muchos pueblos y ciudades que son unidas por los ferrocarriles cobran importancia comercial y turística y se convierten, al igual que sus alrededores, en fuertes atractivos para viajar.
El desarrollo ferrocarrilero, en la segunda mitad del siglo XIX trae aparejado el desarrollo de la actividad turística y revolucionó la prestación de servicios de hospedaje. Rápidamente se levantaron hoteles para satisfacer la demanda de pasajeros que llegaban con mayor rapidez buscando salud distracción, aventuras, pero también comodidades. Los hoteles no se limitaron a dar servicios de alojamiento, sino que integraron la prestación de servicios de alimentación, servicios de lavado de ropa, salas de lectura, peluquería, comercio especializado, juegos de salón, salas de reuniones, congresos y exposiciones.
Es un tipo de establecimiento que, aunque ha conservado su nombre primitivo, es una empresa integrada de numerosos y variados servicios ofrecidos tanto a los huéspedes como a los residentes. Los empresarios hoteleros se dirigieron a la burguesía acomodada que surge en Europa, gracias a la primera revolución industrial, cuyos miembros ansiaban distinguirse imitando las costumbres y el nivel de vida de la aristocracia. Sin embargo, los primeros hoteles tenían todavía serias deficiencias si los comparamos con los actuales.
Los principales destinos turísticos en Europa son las principales ciudades: Paris, Londres, Roma, Lisboa, Venecia, Florencia y otras donde los turistas buscan apreciar la belleza y esplendor de la historia europea, los castillos, palacios, museos, plazas y monumentos son sus lugares predilectos. Los viajes en el “Vapor” para cruzar el Atlántico, luego los viajes en ferrocarril por Europa y alojar en los majestuosos hoteles europeos era un placer que había que disfrutar.
En Norteamérica, si bien muchos de los destinos preferidos eran las ciudades de la costa del atlántico, tienen gran importancia los destinos asociados a las montañas, donde se levantaron hoteles o se reacondicionaron granjas cerca de los lugares de caza y pesca, principales actividades que buscaban los turistas, para poder albergarlos.
Entre la crisis de 1874 y la segunda década del siglo XX, se asiste en Europa al primer “boom” de la industria hotelera, animado por la febril expansión de las inversiones en el transporte ferroviario. En ese entonces se comenzó a plantear que un hotel “es la forma de prestación de servicios de alojamiento ejecutada con personal adiestrado y en edificios especiales dotados de instalaciones adecuadas”.
Los empresarios hoteleros ingleses optaron por esta forma y empezaron a ofrecer sus servicios en edificios proyectados expresamente para este fin. Desde entonces casi todos los hoteles son objeto de proyectos arquitectónicos que les permite incorporar espacios e instalaciones no habituales junto a los servicios básicos y clásicos de alimentación y alojamiento (salones, biblioteca, jardines, espectáculos, deportes y tiendas, entre otros). En la primera generación de establecimientos construidos para hotel todos están ubicados cercanos a las estaciones ferroviarias y estaban orientados, en general, a un tipo de clientela muy concreto, el viajero de paso.
Los hoteles para clientes que buscaban estancias de mayor duración se inspiraron en las hospederías de los balnearios de aguas termales o medicinales de mediados del siglo XIX, las que estaban encargadas de atender la pensión alimenticia, la pernoctación y el entretenimiento de los huéspedes. Existían tres tipos de balnearios, los de aguas medicinales, los de mar y los de curas de aire. El hotel de los balnearios solo se distingue del de las ciudades por la estancia más prolongada de sus visitantes y por no estar tan directamente condicionado al tránsito de la estación del ferrocarril.
En el proceso de cambio, de la hotelería artesanal tradicional a una hotelería mecanizada y moderna,. el aporte en gran parte, se considera pertenece al empresario suizo César Ritz (1850 - 1918). En 1874, Ritz era mâitre de hotel en el Righi – Kulm, en los Alpes suizos, donde conoció al famoso animador hotelero suizo, el coronel Pfyffer d’Altishofen, quien le confió la dirección del Gran Hotel Nacional de Lucerna, lo que constituyó el inicio de una fulgurante carrera. No solo como mâitre de hotel sino también como organizador, creativo y animador de los más grandes establecimientos de lujo de la época, Ritz renovó totalmente la industria hotelera. Además del Lucerna trabajó en varios de los principales hoteles europeos de la época.
El primer hotel que llevó su apellido abrió sus puertas en la Place Vendôme de París, en 1898. En pocos años, la empresa se convirtió en una cadena de hoteles de gran lujo con establecimientos en las principales ciudades del mundo: Carlton de Londres y Ritz en París, Madrid, El Cairo, Johannesburgo y muchos lugares más. Un hotel Ritz en cualquier ciudad (incluido Santiago) se convirtió en sinónimo de establecimiento de gran lujo en el que uno puede alojarse con confianza porque la marca es indiscutida. Después de la revolución de Ritz, un hotel es, un establecimiento donde, además de comer, beber, dormir y descansar, es posible reunirse, hacer amistades, comprar objetos de lujo, practicar deportes y tener reuniones científicas y de negocios, entre otras muchas actividades.
Durante los primeros años del siglo XX se construyeron en muchas ciudades europeas y americanas numerosos grandes hoteles.. A pesar de que se tenían por hoteles de lujo, no todas las habitaciones tenían cuarto de baño privado, un servicio que pasó a constituir años más tarde el umbral de calidad hotelera inexcusable. Los hoteles dejaron de ser exclusivamente establecimientos limitados a la producción de servicios de hospedaje para iniciar o si se quiere retomar la integración de otras líneas productivas en el mismo establecimiento (atracciones, distracciones, congresos, juegos, tiendas, excursiones, espectáculos, deportes, enseñanza, ferias, exposiciones, etc.)
El desarrollo hotelero siguió la tendencia al crecimiento experimentado el siglo anterior, los hoteles siguieron innovando en infraestructura y en calidad de los servicios. Las habitaciones privadas y con baño en su interior ya son comunes en los grandes hoteles. La cantidad de turistas alojados son constantes y en su gran mayoría son personas que se desplazan por negocios.
En el Siglo XX el desarrollo de la hotelería como actividad económica de importancia dentro del turismo y dentro del sector servicios de un país se consolida, sin embargo hay que tener en cuenta que la hotelería, como el turismo, esta sujeta a las coyunturas políticas y económicas que se viven no solo en un país, sino a nivel mundial por lo que el desarrollo hotelero esta marcado por ciclos de alto y bajo crecimiento.
Es así que este desarrollo se ve afectado, principalmente en Europa, por la primera Guerra Mundial, al paralizarse el turismo, decrece la actividad de los establecimientos de hospedaje y la construcción de nuevos hoteles. La crisis de los hoteles de balneario, lugar favorito de las clases adineradas europeas, dio paso a un nuevo estilo de hotel, el hotel deportivo, moderno y pequeño con casi todas las comodidades que tenían los de balnearios, que comienzan a competir con los grandes hoteles de las ciudades en comodidades y atención de calidad.
Posterior a la guerra se encuentra una ligera recuperación ligada a la masificación del automóvil y otros medios de transporte terrestre, lo que permite, en Norteamérica, el surgimiento de los Moteles, cuyo nombre deriva de motor-hotel. Los moteles estaban ubicados lo largo de las principales carreteras y eran casetas de 3 x 3 Pts., habilitadas como habitaciones para que el viajero pasara la noche, y un espacio contiguo para estacionar el vehículo. El éxito de los primeros moteles como lugar de alojamiento para conductores se expandió rápidamente con el establecimiento de ellos en la mayoría de carreteras.
La recuperación del sector es cortada por la gran crisis económica del 29, que paralizó la actividad hotelera llevando a la quiebra a muchos pequeños hoteles por la falta de pasajeros. Dicha situación con pequeñas variaciones se mantuvo hasta la segunda Guerra Mundial, después de lo cual el turismo y la actividad hotelera cobran un nuevo repunte debido al desarrollo de la aviación comercial. Hay que destacar que al igual que en el Siglo XIX, el desarrollo de los medios de transporte, en este caso la difusión del transporte terrestre en vehículos motorizados y la aviación comercial impulsan el turismo y el desarrollo hotelero a nivel mundial...
La aviación comercial permitió, al igual que los trenes en su tiempo, unir grandes distancias en escaso tiempo y aparejado a ello la construcción de nuevos y modernos hoteles, los que ya no solo cubrían los servicios básicos de alojamiento y alimentación, sino que brindaban mayores y mejores servicios a los pasajeros.
El negocio hotelero comenzó a ser visto como una actividad económica de alta rentabilidad y surge el interés de las líneas aéreas, empresarios e inversionistas por participar en esta actividad. La primera en intervenir fue la Pan American Airways que en 1947 fundo la empresa hotelera International Hotels Inc. Posteriormente la TWA Trans World Airways compro la cadena de hotel Hilton International, y al año siguiente la ITT. Compró la cadena del Hotel Sheraton.
La segunda revolución hotelera tuvo lugar en los Estados Unidos hacia la tercera década del siglo XX. Se inicia con ella la época de las grandes firmas transnacionales y alcanza su apogeo el uso de marcas. Los hoteles norteamericanos siguieron la pauta inglesa de elaborar un proyecto y diseño específico en la construcción. A diferencia de los hoteles europeos, con todos los servicios pero pequeños, estos fueron de gran tamaño.
Los hoteles siguieron la modalidad de entregar variados servicios junto a la prestación de servicios de hospedaje. El hotel americano añade al alojamiento cuatro comidas diarias incluidas en el precio, y se especializaron en alta restauración y celebración de fiestas de sociedad y de empresa, sin olvidar la importante función de lugar de encuentro que muchos hoteles emblemáticos cumplen en las ciudades, principalmente norteamericanas, donde pasan a ser un referente de la actividad social.
Los hoteles americanos se caracterizaron también desde muy pronto por las llamadas “suites”, apartamentos de dos o más habitaciones con baño pero sin cocina para cubrir la demanda de residencia permanente de huéspedes fijos o de largas estancias. Muchos industriales, profesionales, políticos, escritores, artistas y actores de gran éxito optan en Estados Unidos por vivir permanentemente o durante largas temporadas en un hotel.
Las aportaciones norteamericanas a la moderna hotelería son numerosas, y hoy por hoy, universalizadas, tanto en materia de diseño arquitectónico como en el campo de la gestión. Los hoteles de los Estados Unidos, urbanos o rurales, marcan desde hace más de un siglo las pautas a seguir en esta industria y siguen teniendo el sello indiscutido de la calidad y la innovación continua.
Ejemplo de esto es la marca Westin ,creada en 1930,. propiedad del grupo norteamericano Starwood Hotels and Resorts, propietario de cinco marcas más. En 1946 introdujo el pago con tarjeta de crédito, fue la primera empresa hotelera que instauró el servicio de habitaciones durante las 24 horas del día y el servicio telefónico de buzón de voz.
El grupo facturó en 1999 más de 3.500 millones de euros, posee 716 establecimientos en 80 países, en los que ofrece 217.651 habitaciones servidas por 12.000 empleados.
Con empresas hoteleras de este tipo se asiste al nacimiento de la hotelería de tercera generación a mediados del siglo XX que, de nuevo, lleva el sello indiscutible de Norteamérica. Aunque conservan el nombre de hotel, los establecimientos actuales han llevado hasta tal punto la técnica de la integración de servicios que, más que hoteles son remedos de ciudades. Basta para comprobarlo la contemplación de un hotel de gran lujo en Las Vegas: además de alojamiento, restauración y todos los servicios que han ido integrando a lo largo de su no demasiado larga historia (piscinas, gimnasios, salas de congresos, tiendas de todo tipo agencias de viajes, servicios bancarios, medios de transporte, etc.), los clientes tienen a su disposición, entre otras prestaciones, casinos, máquinas tragamonedas, parques temáticos, museos, exposiciones, conciertos de música, servicio de fax, acceso a Internet, etc.
WALTER P. PEREZ SEREÑO
TECNICO HOTELERIA TURISMO, DTE RESTAURANTES.
PROFESOR DE ESTADO EMTP.
Evaluación:
Redacte un ensayo acerca de la importancia de los medios de transporte en el desarrollo de los Establecimientos de Alojamiento.
Bibliografía:
STEWART, Suzanne. Introducción a las actividades hoteleras. Paraninfo. Madrid. 2001
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domingo, 22 de marzo de 2009
I ORIGENES DE LA HOTELERIA
OBJETIVO DEL MÓDULO: Al finalizar el modulo el estudiante será capaz de: Explicar el proceso de formación de la hospedería desde sus inicios hasta el Siglo XIX.
CONTENIDOS
Al igual que la alimentación y vestido, la vivienda, o el lugar donde vivir, alojar o pernoctar es una necesidad básica de la mayor importancia para los seres humanos, debido a eso desde su aparición sobre la tierra, el hombre, al igual que las otras especies animales, siempre buscó lugares donde descansar protegido de las adversidades de las condiciones climáticas y de las fieras y otros depredadores.
En la prehistoria el hombre se desplazaba constantemente de un lugar a otro, en busca de los frutos que le daba la naturaleza o tras los animales que tenía que cazar para alimentarse con su carne y cubrirse con sus pieles. En sus estadías el hombre se refugiaba en las cuevas, cavernas u otro accidente geográfico que le sirviera para “alojar”.
Muchas de esas formas naturales de vivienda, donde, hace muchos miles de años “alojo” el hombre, hoy son importantes centros arqueológicos que han permitido investigar las formas de vida de nuestros antepasados, a la vez que se han transformado en importantes atractivos turísticos y patrimonio de la humanidad, como por ejemplo las cuevas de Altamira en España, donde las escenas de caza existentes en sus muros muestran haber sido lugar de alojamiento de nuestros antepasados.
Entonces podríamos decir que el hombre nómada de la antigüedad, por su propia actividad, podría ser identificado como un turista y esas cuevas o cavernas, en las que habitaba temporalmente, alojamientos turísticos. Con la salvedad que no pagaba nada por su uso, y que al volver al mismo lugar en la siguiente estación, podía encontrar que su “habitación “estaba siendo usada por otro “pasajero”, teniendo que buscar otra o hacerle entender a quien la usaba que la habitación estaba reservada con anterioridad y tenia que entregarla “por la razón o la fuerza”.
Los primeros pueblos de la historia, se movilizaban en afán de conocer y ampliar sus territorios, buscar mejores tierras, o en muchos casos, por motivos religiosos para visitar los lugares de culto para sus dioses. Estos desplazamientos los hacia el hombre transportando sus alimentos, o tomando lo que la naturaleza le brindaba y generalmente durmiendo al aire libre.
Los primeros imperios de la antigüedad para poder expandirse en base a la conquista de pueblos y territorios necesitaba establecer sistemas de control militar y administrativo que le permitiera consolidar sus victorias, para lograrlo, junto al trazado de caminos que facilitaba sus avances fueron construyendo postas o alojamientos para facilitar el viaje de sus tropas y emisarios a las tierras dominadas.
Los primeros alojamientos propiamente dichos se considera que fueron construidos en el Imperio Persa, consistían en lugares habilitados al lado de los caminos (postas) para que los emisarios descansen, puedan pasar la noche, cambiar sus caballos y alimentarse para seguir viaje. Eran atendidos por funcionarios del gobierno, quienes solo podían atender a viajeros oficiales.
Las actividades comerciales de fenicios, griegos y otros pueblos de la antigüedad, si bien eran realizadas por mar y los buques servían de alojamiento, cuando llegaban a sus destinos y bajaban a tierra para comerciar sus mercancías requerían de posadas donde alojar.
En la Grecia clásica, existieron establecimientos de alojamiento en los caminos y las ciudades para viajeros, comerciantes y artesanos que se trasladan entre las ciudades estados e islas griegas.
En Roma esta práctica se extendió y con el desarrollo y expansión del Imperio Romano se ampliaron los servicios para los viajeros. Se crearon posadas y tabernas en grandes mansiones romanas, para los oficiales y funcionarios importantes del imperio, y otras más modestas y pequeñas, destinadas a los soldados y gente del pueblo a lo largo de los 560 kilómetros de la Vía Apia. En ambos casos los propietarios, generalmente, eran funcionarios del Imperio. Sin embargo, el acceso a una posada no era libre, el control estatal no lo permitía y exigía que el posadero solicitara un permiso de viaje otorgado por las autoridades a quien quisiera alojar.
Otra clase de alojamiento en Roma era la frecuentada por la nobleza, que poseía residencias campestres que eran visitadas por parientes y amistades que alojaban en ellas. Cercanos a estas residencias existían fuentes termales en las que se instalaron baños públicos que contaban con servicio de alojamiento y alimentación, destinados a las clases dirigentes romanas, que buscaban en esas aguas curación para todo tipo de enfermedades.
Con el decaimiento del imperio romano y las invasiones bárbaras las posadas fueron desapareciendo, o atendiendo en precarias condiciones y los baños termales con sus alojamientos fueron cerrados.
En el periodo de expansión del Imperio Romano y su dominio sobre el medio oriente se pueden contextualizar las referencias bíblicas acerca de la existencia de posadas en la ciudad de Belén, las que estaban completamente ocupadas por la gran cantidad de viajeros que habían llegado a la ciudad para cumplir con el Censo establecido por el gobernador romano. José y María no encuentran posibilidad de alojarse en ninguna posada, por lo que tienen que alojarse en un pesebre donde nació Jesús.
La necesidad de alojamiento también la tenían los pueblos árabes, quienes, en grandes caravanas de camellos cargados de mercancías, se desplazaban por el desierto hasta llegar a los “Caravasares” especie de oasis protegido donde podían descansar y alimentarse para seguir viaje.
En América es importante la existencia del Camino del Inca, que recorría gran parte del territorio americano, el cual en toda su extensión contaba con establecimientos denominados “Tambos” en los cuales los viajeros del Imperio Inca podían alimentarse y descansar para seguir el viaje a los lugares establecidos.
Luego de la caída del Imperio Romano hubo un decaimiento de los viajes y traslado de personas, la actividad turística se restringió a visitas a lugares religiosos y los viajes de los pequeños comerciantes. Los caminos se volvieron peligrosos por la presencia de asaltantes y delincuentes que merodeaban para desvalijar a los viajeros, comerciantes y artesanos que viajaban ofreciendo sus productos y servicios por los pueblos.
La baja demanda de servicios de hospedaje existente durante la Edad Media era atendida por la oferta de instituciones sin fines de lucro, ligadas principalmente a la Iglesia. La demanda no justificaba la apertura de establecimientos privados dedicados a ofrecer servicios de hospedaje. Los pocos que había eran de muy mala calidad.
A partir de Las Cruzadas de los Siglos XI y XII, hubo un resurgimiento de los viajes debido a las enormes peregrinaciones de católicos de la nobleza europea y de todas las clases sociales que cumplían el mandato de la Iglesia de marchar a Jerusalén para tomar posesión de Tierra Santa y del Santo Sepulcro. Desde el primer momento los conventos y monasterios de las ordenes religiosas abrieron sus puertas para alojar a los peregrinos, casi todos muy pobres. La nobleza también alojaba allí, hasta que por falta de espacio y comodidades lo hacia en palacios y castillos de parientes y amigos, o se trasladaba a las posadas que empezaban a surgir en todas las rutas principales que llevaban a Venecia, lugar de donde salían las flotas con destino a Jerusalén.
Las cruzadas, en lo económico, permitieron el uso de nuevos productos y el surgimiento de nuevos mercados. La búsqueda de nuevas rutas marítimas para los mercados de la India, unidos a los descubrimientos geográficos, que permitieron el descubrimiento de América, posibilitó el crecimiento de ciudades puertos donde se concentró gran parte de la actividad comercial. A los puertos acudían no solo los marinos y comerciantes, sino también artesanos, aprendices y trabajadores de todos los oficios y aventureros en busca de buenos negocios y fortuna, por lo que el establecimiento de posadas fue en aumento para abastecer a todos los que acudían.
El progresivo aumento de la demanda que trajo consigo la reactivación de la economía que siguió a los grandes descubrimientos del siglo XVI, provocó un creciente interés por parte de la iniciativa privada. Surgieron ventas y posadas en las rutas más concurridas, que fueron también las que recibieron las primeras atenciones para mejorarlas por parte de los gobernantes. Al aumentar el tráfico en los caminos reales europeos, se inició el desarrollo de una red relativamente densa de albergues, posadas y hoteles en pequeñas y grandes ciudades. Las más famosas eran las llamadas posadas de postas, establecimientos que ofrecían a los pasajeros de diligencias, a los caminantes y a los caballeros servicios de descanso, refrigerio, pernoctación y comida, así como alquiler o cambio de montura y forraje para los caballos.
Los caminos europeos tenían casas de postas en las que hacían escala las diligencias y en las ciudades empezaron a abundar las posadas desde mediados del siglo XVII y el XVIII..
Abundaban las hospederías en viviendas familiares, improvisadas y de reducida capacidad, de propiedad y gestión privada, atendidas por el posadero y su familia, sin preparación alguna para el servicio. Las habitaciones eran, por regla general, compartidas por varias personas. No había cuarto de baño ni retretes.
Hasta el siglo XVIII no se ponen las bases en Europa para el desarrollo del moderno negocio de la hospedería. Se puede considerar que la moderna hotelería tiene sus bases en las posadas inglesas que surgen a fines del siglo XVII, que eran establecimientos comerciales dedicados a prestar servicios de hospedaje (alojamiento y alimentación) en habitaciones individuales, lo que constituyo un notable avance a las condiciones en que laboraban anteriormente. Las posadas inglesas constituyen el más avanzado modelo de la época artesanal de la hospedería y un precedente del modelo hôtel que se desarrolló en Francia a fines del siglo XVIII, el que marcó el nacimiento de la hotelería del siglo XIX,
El hotel es una innovación francesa. El alojamiento moderno dejó de estar integrado o inspirado en modestas viviendas familiares urbanas y adoptó el modelo de la aristocracia francesa, que denominaba Hotel, a los palacios o mansiones de lujo de los alrededores de París y otras ciudades donde vivía la nobleza o personajes distinguidos. La Revolución Francesa había provocado la huida de los aristócratas y el abandono de sus mansiones. La burguesía emprendedora no tardó en adquirirlos para dedicarlos a vivienda propia, si podía, o a la prestación de servicios de alojamiento de lujo, orientados precisamente a la realeza, a la aristocracia residual y a la alta burguesía emergente.
El término hotel se universalizó, perdió su significado original y quedó reservado para designar un hospedaje de lujo. Pero además del nombre se imitó el estilo de los lujosos hoteles de la nobleza, así como su habitual servidumbre (cocineros, camareros, doncellas, cocheros, etc.). Con el correr del tiempo el término se hizo común principalmente entre las clases acomodadas que podían acudir a los balnearios y centros turísticos de la época por razones de salud, diversión o prestigio social y que alojaban en los hoteles de la época.
Sin embargo, posteriormente su uso se generalizo para designar a cualquier establecimiento comercial dedicado a la prestación de servicios de alojamiento y alimentación de personas que iban de viaje y necesitaban una noche de descanso, o para aquellos que se hospedaban por un intervalo más largo de tiempo.
WALTER P. PEREZ SEREÑO
TECNICO HOTELERIA TURISMO, DTE RESTAURANTES.
PROFESOR DE ESTADO EMTP.
Evaluación:
1. Explique cuáles son los elementos que permiten el desarrollo de la hotelería moderna.
2. Explique la importancia del cambio de Régimen en Francia para el desarrollo de la Hotelería.
Bibliografía:
STEWART, Suzanne. Introducción a las actividades hoteleras. Paraninfo. Madrid. 2001
CONTENIDOS
Al igual que la alimentación y vestido, la vivienda, o el lugar donde vivir, alojar o pernoctar es una necesidad básica de la mayor importancia para los seres humanos, debido a eso desde su aparición sobre la tierra, el hombre, al igual que las otras especies animales, siempre buscó lugares donde descansar protegido de las adversidades de las condiciones climáticas y de las fieras y otros depredadores.
En la prehistoria el hombre se desplazaba constantemente de un lugar a otro, en busca de los frutos que le daba la naturaleza o tras los animales que tenía que cazar para alimentarse con su carne y cubrirse con sus pieles. En sus estadías el hombre se refugiaba en las cuevas, cavernas u otro accidente geográfico que le sirviera para “alojar”.
Muchas de esas formas naturales de vivienda, donde, hace muchos miles de años “alojo” el hombre, hoy son importantes centros arqueológicos que han permitido investigar las formas de vida de nuestros antepasados, a la vez que se han transformado en importantes atractivos turísticos y patrimonio de la humanidad, como por ejemplo las cuevas de Altamira en España, donde las escenas de caza existentes en sus muros muestran haber sido lugar de alojamiento de nuestros antepasados.
Entonces podríamos decir que el hombre nómada de la antigüedad, por su propia actividad, podría ser identificado como un turista y esas cuevas o cavernas, en las que habitaba temporalmente, alojamientos turísticos. Con la salvedad que no pagaba nada por su uso, y que al volver al mismo lugar en la siguiente estación, podía encontrar que su “habitación “estaba siendo usada por otro “pasajero”, teniendo que buscar otra o hacerle entender a quien la usaba que la habitación estaba reservada con anterioridad y tenia que entregarla “por la razón o la fuerza”.
Los primeros pueblos de la historia, se movilizaban en afán de conocer y ampliar sus territorios, buscar mejores tierras, o en muchos casos, por motivos religiosos para visitar los lugares de culto para sus dioses. Estos desplazamientos los hacia el hombre transportando sus alimentos, o tomando lo que la naturaleza le brindaba y generalmente durmiendo al aire libre.
Los primeros imperios de la antigüedad para poder expandirse en base a la conquista de pueblos y territorios necesitaba establecer sistemas de control militar y administrativo que le permitiera consolidar sus victorias, para lograrlo, junto al trazado de caminos que facilitaba sus avances fueron construyendo postas o alojamientos para facilitar el viaje de sus tropas y emisarios a las tierras dominadas.
Los primeros alojamientos propiamente dichos se considera que fueron construidos en el Imperio Persa, consistían en lugares habilitados al lado de los caminos (postas) para que los emisarios descansen, puedan pasar la noche, cambiar sus caballos y alimentarse para seguir viaje. Eran atendidos por funcionarios del gobierno, quienes solo podían atender a viajeros oficiales.
Las actividades comerciales de fenicios, griegos y otros pueblos de la antigüedad, si bien eran realizadas por mar y los buques servían de alojamiento, cuando llegaban a sus destinos y bajaban a tierra para comerciar sus mercancías requerían de posadas donde alojar.
En la Grecia clásica, existieron establecimientos de alojamiento en los caminos y las ciudades para viajeros, comerciantes y artesanos que se trasladan entre las ciudades estados e islas griegas.
En Roma esta práctica se extendió y con el desarrollo y expansión del Imperio Romano se ampliaron los servicios para los viajeros. Se crearon posadas y tabernas en grandes mansiones romanas, para los oficiales y funcionarios importantes del imperio, y otras más modestas y pequeñas, destinadas a los soldados y gente del pueblo a lo largo de los 560 kilómetros de la Vía Apia. En ambos casos los propietarios, generalmente, eran funcionarios del Imperio. Sin embargo, el acceso a una posada no era libre, el control estatal no lo permitía y exigía que el posadero solicitara un permiso de viaje otorgado por las autoridades a quien quisiera alojar.
Otra clase de alojamiento en Roma era la frecuentada por la nobleza, que poseía residencias campestres que eran visitadas por parientes y amistades que alojaban en ellas. Cercanos a estas residencias existían fuentes termales en las que se instalaron baños públicos que contaban con servicio de alojamiento y alimentación, destinados a las clases dirigentes romanas, que buscaban en esas aguas curación para todo tipo de enfermedades.
Con el decaimiento del imperio romano y las invasiones bárbaras las posadas fueron desapareciendo, o atendiendo en precarias condiciones y los baños termales con sus alojamientos fueron cerrados.
En el periodo de expansión del Imperio Romano y su dominio sobre el medio oriente se pueden contextualizar las referencias bíblicas acerca de la existencia de posadas en la ciudad de Belén, las que estaban completamente ocupadas por la gran cantidad de viajeros que habían llegado a la ciudad para cumplir con el Censo establecido por el gobernador romano. José y María no encuentran posibilidad de alojarse en ninguna posada, por lo que tienen que alojarse en un pesebre donde nació Jesús.
La necesidad de alojamiento también la tenían los pueblos árabes, quienes, en grandes caravanas de camellos cargados de mercancías, se desplazaban por el desierto hasta llegar a los “Caravasares” especie de oasis protegido donde podían descansar y alimentarse para seguir viaje.
En América es importante la existencia del Camino del Inca, que recorría gran parte del territorio americano, el cual en toda su extensión contaba con establecimientos denominados “Tambos” en los cuales los viajeros del Imperio Inca podían alimentarse y descansar para seguir el viaje a los lugares establecidos.
Luego de la caída del Imperio Romano hubo un decaimiento de los viajes y traslado de personas, la actividad turística se restringió a visitas a lugares religiosos y los viajes de los pequeños comerciantes. Los caminos se volvieron peligrosos por la presencia de asaltantes y delincuentes que merodeaban para desvalijar a los viajeros, comerciantes y artesanos que viajaban ofreciendo sus productos y servicios por los pueblos.
La baja demanda de servicios de hospedaje existente durante la Edad Media era atendida por la oferta de instituciones sin fines de lucro, ligadas principalmente a la Iglesia. La demanda no justificaba la apertura de establecimientos privados dedicados a ofrecer servicios de hospedaje. Los pocos que había eran de muy mala calidad.
A partir de Las Cruzadas de los Siglos XI y XII, hubo un resurgimiento de los viajes debido a las enormes peregrinaciones de católicos de la nobleza europea y de todas las clases sociales que cumplían el mandato de la Iglesia de marchar a Jerusalén para tomar posesión de Tierra Santa y del Santo Sepulcro. Desde el primer momento los conventos y monasterios de las ordenes religiosas abrieron sus puertas para alojar a los peregrinos, casi todos muy pobres. La nobleza también alojaba allí, hasta que por falta de espacio y comodidades lo hacia en palacios y castillos de parientes y amigos, o se trasladaba a las posadas que empezaban a surgir en todas las rutas principales que llevaban a Venecia, lugar de donde salían las flotas con destino a Jerusalén.
Las cruzadas, en lo económico, permitieron el uso de nuevos productos y el surgimiento de nuevos mercados. La búsqueda de nuevas rutas marítimas para los mercados de la India, unidos a los descubrimientos geográficos, que permitieron el descubrimiento de América, posibilitó el crecimiento de ciudades puertos donde se concentró gran parte de la actividad comercial. A los puertos acudían no solo los marinos y comerciantes, sino también artesanos, aprendices y trabajadores de todos los oficios y aventureros en busca de buenos negocios y fortuna, por lo que el establecimiento de posadas fue en aumento para abastecer a todos los que acudían.
El progresivo aumento de la demanda que trajo consigo la reactivación de la economía que siguió a los grandes descubrimientos del siglo XVI, provocó un creciente interés por parte de la iniciativa privada. Surgieron ventas y posadas en las rutas más concurridas, que fueron también las que recibieron las primeras atenciones para mejorarlas por parte de los gobernantes. Al aumentar el tráfico en los caminos reales europeos, se inició el desarrollo de una red relativamente densa de albergues, posadas y hoteles en pequeñas y grandes ciudades. Las más famosas eran las llamadas posadas de postas, establecimientos que ofrecían a los pasajeros de diligencias, a los caminantes y a los caballeros servicios de descanso, refrigerio, pernoctación y comida, así como alquiler o cambio de montura y forraje para los caballos.
Los caminos europeos tenían casas de postas en las que hacían escala las diligencias y en las ciudades empezaron a abundar las posadas desde mediados del siglo XVII y el XVIII..
Abundaban las hospederías en viviendas familiares, improvisadas y de reducida capacidad, de propiedad y gestión privada, atendidas por el posadero y su familia, sin preparación alguna para el servicio. Las habitaciones eran, por regla general, compartidas por varias personas. No había cuarto de baño ni retretes.
Hasta el siglo XVIII no se ponen las bases en Europa para el desarrollo del moderno negocio de la hospedería. Se puede considerar que la moderna hotelería tiene sus bases en las posadas inglesas que surgen a fines del siglo XVII, que eran establecimientos comerciales dedicados a prestar servicios de hospedaje (alojamiento y alimentación) en habitaciones individuales, lo que constituyo un notable avance a las condiciones en que laboraban anteriormente. Las posadas inglesas constituyen el más avanzado modelo de la época artesanal de la hospedería y un precedente del modelo hôtel que se desarrolló en Francia a fines del siglo XVIII, el que marcó el nacimiento de la hotelería del siglo XIX,
El hotel es una innovación francesa. El alojamiento moderno dejó de estar integrado o inspirado en modestas viviendas familiares urbanas y adoptó el modelo de la aristocracia francesa, que denominaba Hotel, a los palacios o mansiones de lujo de los alrededores de París y otras ciudades donde vivía la nobleza o personajes distinguidos. La Revolución Francesa había provocado la huida de los aristócratas y el abandono de sus mansiones. La burguesía emprendedora no tardó en adquirirlos para dedicarlos a vivienda propia, si podía, o a la prestación de servicios de alojamiento de lujo, orientados precisamente a la realeza, a la aristocracia residual y a la alta burguesía emergente.
El término hotel se universalizó, perdió su significado original y quedó reservado para designar un hospedaje de lujo. Pero además del nombre se imitó el estilo de los lujosos hoteles de la nobleza, así como su habitual servidumbre (cocineros, camareros, doncellas, cocheros, etc.). Con el correr del tiempo el término se hizo común principalmente entre las clases acomodadas que podían acudir a los balnearios y centros turísticos de la época por razones de salud, diversión o prestigio social y que alojaban en los hoteles de la época.
Sin embargo, posteriormente su uso se generalizo para designar a cualquier establecimiento comercial dedicado a la prestación de servicios de alojamiento y alimentación de personas que iban de viaje y necesitaban una noche de descanso, o para aquellos que se hospedaban por un intervalo más largo de tiempo.
WALTER P. PEREZ SEREÑO
TECNICO HOTELERIA TURISMO, DTE RESTAURANTES.
PROFESOR DE ESTADO EMTP.
Evaluación:
1. Explique cuáles son los elementos que permiten el desarrollo de la hotelería moderna.
2. Explique la importancia del cambio de Régimen en Francia para el desarrollo de la Hotelería.
Bibliografía:
STEWART, Suzanne. Introducción a las actividades hoteleras. Paraninfo. Madrid. 2001
martes, 17 de marzo de 2009
I ANTECEDENTES DE LA INDUSTRIA DE LA HOSPITALIDAD
Las lecciones del pasado.
Las industrias actuales de hospedaje y restaurantes son el resultado de la evolución social y cultural de muchos siglos. El hospedaje cómodo, higiénico se considero alguna vez el privilegio exclusivo de los ricos, pero se hizo accesible al ciudadano común. El progreso en la transportación permitió a más gente viajar distancias mas largas a un costo mas bajo, y el turismo se desarrollo en todo el globo. De sus humildes inicios, la hospitalidad y el turismo crecieron hasta convertirse en las dos industrias más grandes de todo el mundo. Actualmente, la industria del hospedaje es compleja y diversa. Desde las posadas de los tiempos bíblicos hasta los complejos resorts modernos, la evolución del establecimiento para hospedaje ha influido en, y a su vez ha sido influida por, los cambios sociales, culturales, económicos y políticos de la sociedad.
Orígenes de la industria de la hospitalidad
Cuando los antiguos hombres se aventuraron a salir por primera vez de sus asentamientos tribales, no había hoteles en los cuales pudieran hospedarse, por lo tanto, armaban sus tiendas donde lo deseaban. Los primeros viajeros intercambiaban mercancías por hospedaje. Indudablemente, hospedar fue una de las primeras empresas comerciales, y la hospitalidad fue uno de los primeros servicios a cambio de dinero. Las posadas de los tiempos bíblicos ofrecían un poco más que una cama en el rincón del establo. La mayoría de estos establecimientos eran moradas privadas que ofrecían alojamiento temporal para los extraños. Las tarifas eran razonables pero la compañía era ruda, los viajeros compartían los cuartos con los caballos y el ganado.
En el tercer siglo de la era cristiana, el Imperio Romano desarrolló un sistema extenso de caminos revestidos con ladrillos en Europa y Asia Menor.
No fue sino hasta la Revolución Industrial, en el siglo XVIII, cuando las tabernas europeas comenzaron a combinar hospedaje con servicio de comida y bebida. A pesar del ello, la higiene recibió poca atención. Los viajeros tenían que compartir con otras personas las camas y las habitaciones, y las tarifas eran altas. Como las posadas y tabernas eran inadecuadas para los aristócratas, se erigieron, para éstos, estructuras lujosas, con cuartos privados, saneamiento individual y todas las comodidades de los castillos europeos. Adoptaron la palabra hotel y sus tarifas excedían los recursos de los ciudadanos comunes.
Durante la época colonial en Estados Unidos, las posadas siguieron el modelo de las tabernas europeas, en las que dos o más huéspedes compartían las habitaciones.
A lo largo del siglo XIX, los posaderos estadounidenses mejoraron los servicios y continuaron construyendo propiedades de mayor tamaño y las equiparon más ampliamente. Tales establecimientos se localizaban en los puertos y operaban junto con las tabernas. La tendencia viajera de los estadounidenses produjo una constante inspiración en las casas de hospedaje.
El primer hotel estadounidense, el City Hotel, se inauguró en 1794, en la ciudad de Nueva York. El City Hotel contaba con 73 cuartos para huéspedes, cuyo propósito único era el hospedaje.
El City Hotel inspiró la construcción de otros hoteles pioneros. La Exchange, Coffee House en Boston, seguido de la Mansión House en Filadelfia y el Adelphy Hotel en Nueva York. Estos hoteles se convirtieron en importantes centros sociales y, a diferencia de sus contrapartes europeas, daban la bienvenida a quienquiera que pudiera pagar las tarifas razonables. Entre tanto en Europa, un hospedaje higiénico continuaba siendo considerado un privilegio reservado a la aristocracia. En cambio en Estados Unidos, los alojamientos limpios y cómodos estaban a disposición de cualquier trabajador o familia de clase media.
La edad dorada de los hoteles.
En 1829, el arquitecto Isaiah Rogers emprendió la construcción de un gran hotel en Boston. La Tremont House, fue el primer hotel de primera clase y el hito hacia la revolución en la hospitalidad. Fue el primer hotel que ofreció habitaciones con llave. Cada habitación tenía un lavabo, una jarra y una barra de jabón. Otra de sus innovaciones fue emplear personal de tiempo completo. Tremont House fue la precursora de una nueva generación de prestigiosos establecimientos de hospedaje.
En 1874, en San Francisco, Ralston, se dio a la tarea de construir el hotel más lujoso del mundo. Su grandiosa creación, el Palace Hotel, ostentaba 800 habitaciones y se erguía a la altura de 7 pisos. Este hotel se convirtió en un símbolo de la transición de San Francisco: de un pueblo floreciente a una prominente ciudad de estatura internacional. El Palace tenía su propia planta eléctrica, un abastecimiento de agua proveniente de pozos profundos, extinguidores de fuego y aire acondicionado.
El Palace y los hoteles de primera clase que le siguieron atraían a la gente extremadamente rica y, como en los hoteles europeos de su clase, estaban más allá de los recursos del ciudadano medio.
Una habitación y un baño por un dólar y medio
A principios del siglo XIX, un nuevo tipo de viajero entró en escena –el hombre de negocios- para quien el alojamiento era un dilema: los grandes hoteles eran muy caros y las posadas al estilo antiguo, antihigiénicas. Para alojar a este nuevo tipo de huéspedes, se inventó un nuevo tipo de establecimiento: el hotel comercial. El primero se inauguró en Búfalo, Nueva York, en enero de 1908.
Se tomó el concepto de los cuartos privados e higiénicos y se añadió el baño privado. El lema publicitario –una habitación y un baño por un dólar y medio- fue bien conocido entre los viajeros estadounidenses de principios del siglo XX. Los diseños arquitectónicos, sus conceptos de mantenimiento y sus ideas acerca del servicio se convirtieron en el fundamento para todos los establecimientos de hospedaje subsecuentes, desde moteles hasta resorts de lujo.
Después de la Primera Guerra Mundial, muchos hoteles se construyeron en las grandes ciudades y en las comunidades más pequeñas de las afueras. En 1927, el Stevens Hotel –que más tarde se le nombró Conrad Hilton- se estableció en Chicago y, durante varias décadas, continuó siendo el hotel más grande del mundo. Poco tiempo después, principió la construcción de un nuevo hotel lujoso, el Waldorf-Astoria en Nueva York.
Conrad Hilton
Después de la caída de la bolsa de valores en 1929, 85% de los hoteles estadounidenses se fue a la quiebra. Pero Conrad Hilton se las arregló para mantenerse a flote gracias a sus inversiones en petróleo y gas.
Cuando era adolescente, Hilton ofreció en renta las recámaras disponibles de la casa de su padre a los vendedores que viajaban. La tarifa por noche era de 2,50 dólares, e incluía tres alimentos. Compró un hotel que había dejado de funcionar, en Texas, y después de meses de renovación transformó la operación en una empresa productiva.
En 1942, Hilton adquirió la Town House en Los Ángeles y los hoteles Roosevelt y Plaza en Nueva York y el Waldorf-Astoria. En los años siguientes la Hilton Hotel Corporación, organizados en 1946, compró o construyó en todo el mundo un gran número de hoteles de lujo y comprometió a las dos cadenas hoteleras más grandes de ese tiempo –Sheraton y Statler- a trabar una feroz competencia.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la industria hotelera inesperadamente entró en una nueva era de prosperidad. Los estadounidenses comenzaron a viajar como nunca antes. Con un automóvil en cada cochera, las familias comenzaron a viajar por todo el país. Para este nuevo tipo de viajeros la formalidad del hotel tradicional era inapropiada. Las familias que viajaban necesitaban un alojamiento al que pudiera llegarse desde las autopistas y que tuviera lugares amplios para estacionarse. Para 1960, el motor hotel o, como se conoce en la actualidad, el motel, se convirtió en una fracción permanente que influyó en la industria de la hospitalidad.
Los primeros moteles eran pequeños y tenían menos de 50 cuartos. Conforme creció la industria hotelera, los moteles también se expandieron en tamaño y calidad. En 1960, el motel promedio constaba de 100 cuartos con un lugar separado para estacionar cada unidad.
California fue el sitio en que tuvo lugar la primera revolución motelera. A lo largo de la década de los 50, la tendencia motelera se diseminó por el oeste y sur de Estados Unidos, especialmente en Florida y Texas. Dos hombres, Kemmons Wilson y Howard Johnson, fueron los primeros innovadores en el ascenso del motel (motor hotel.
La mayor industria intacta
En 1952, Kemmons Wilson empezó a construir una cadena de hoteles estándares por todo Estados Unidos, a orillas de las carreteras.
La propiedad contaba con 130 habitaciones para huéspedes, cada una con baño privado, aire acondicionado y teléfono. Las características adicionales eran hielo gratis, estacionamiento gratis y perreras. Aunque el la actualidad estas comodidades se consideran normales en los establecimientos de alojamiento, en aquel tiempo revolucionaron la industria hotelera.
De sus humildes inicios, el sistema del Holiday Inn creció hasta convertirse en la cadena de establecimientos para hospedaje más grande del mundo.
En 1982, la compañía comenzó la construcción de los primeros hoteles Embassy Suites y Crowne Plaza.
Howard Johnson
En 1925 Howard Johnson obtuvo un préstamo de 500 dólares para comprar una farmacia y una fuente de sodas. Al experimentar con un congelador de manivela, Jonson creó su propia línea de nieve, la cual hizo de la fuente de sodas el comedor público más popular del lugar. Añadió al menú hamburguesas, hot dogs y sándwiches, y así la fuente de sodas se convirtió en el primer restaurante de Howard Johnson en el mundo.
Para 1954, Jonson había dado en concesión 400 restaurantes y decidió expandir su negocio a la industria del hospedaje. En 1959, Jonson le dio las riendas de su pequeño imperio comercial a su hijo, quien dirigió las operaciones de la cadena hasta 1980, cuando la compañía fue vendida. Los restaurantes pertenecientes a la familia Jonson se vendieron a la Marriott Corporation.
Willard Marriott
Otro famoso hotelero, Willard Marriott, comenzó como dueño de un restaurant de comida rápida. En 1928, Marriott convirtió su cadena regional de puestos de cerveza en pequeñas tiendas de sandwiches. Marriott se extendió al campo del hospedaje 20 años más tarde y finalmente construyó un imperio hotelero. La cadena ocupa el segundo lugar en el mundo.
El surgimiento del hotel económico
Las cadenas Hilton, Sheraton, Holiday Inn, Howard Johnson y Marriott continúan teniendo éxito. Pero en los 60, un Nuevo tipo de establecimiento para hospedaje –el hotel económico o budget hotel- entró en escena. Estos nuevos establecimientos vendían sólo el espacio de habitación, sin servicio de comida o bebida. A fin de ahorrar los costos de construcción, los hoteles económicos se construían en terrenos baratos y el personal era reducido, y no había ni abotones. Al minimizar los costos, los moteles económicos ofrecían tarifas mucho más bajas que sus competidores.
El primer hotel económico de éxito, Travelodge se inauguró en 1956, pero la cadena no se desplegó por todo el país sino hasta 1966.
El primer motel económico austero, Motel 6, fue establecido en 1963; ofrecía una tarifa de 6,66 dólares por alojamiento sencillo, limpio, pero sin televisor y sin teléfono. A principios de los 70, la idea de los moteles de tarifas bajas capturó la imaginación de los inversionistas y también la de los viajeros.
La era de la competencia
La cadena más grande de hoteles económicos, Days Inn, fue fundada en 1970 por Cecil B. Day, quien abrió seis moteles austeros. Dos años más tarde, un ejecutivo del Days Inn advirtió una intensa construcción en el área de Orlando, Florida. Kessler convenció a Day de que empezara a levantar moteles cerca de la construcción. El objeto de la construcción era Disney World-Epcot Center, y, debido a la previsión, los Days Inn se convirtieron en el principal proveedor de hospedaje para los visitantes de una de las atracciones turísticas más grandes del mundo. En 1990, la organización Days llegó a ser la cadena de moteles económicos más grande de Estados Unidos.
Para competir con estas propiedades de bajo costo, las cadenas de hoteles de mediana categoría introdujeron sus propios hoteles de servicio limitado, que combinan algunos rasgos del hotel de servicio completo con el ahorro de los hoteles económicos.
La expansión ascendente también tuvo lugar durante los 70 y los 80. La cadena Holiday Inn creó los hoteles Crowne Plaza para atraer a los hombres de negocios que prefieren propiedades de alta categoría, y Ramada Inn creó los Renaissance Inn para competir con los hoteles de primera clase.
Entre 1970 y 1980, se habían construido tantos hoteles que el porcentaje de ocupación a nivel nacional declinó de casi 70% a un poco más del 50%. Esta difícil situación inspiró otro período de innovación en el diseño de hoteles. De 1988 a 1990, la expansión más rápida ocurrió en los hoteles de suites, en cuyos alojamientos la recámara y la sala están separadas.
En los años 80 la construcción de establecimientos para hospedaje también fue rápida. En 1984, a instancias del presidente Ronald Reagan, el Congreso de Estados Unidos aprobó una arrolladora revisión de impuestos. La nueva ley eliminaba algunas exenciones de impuestos, pero dejaba intactos los beneficios de inversión en la construcción de hoteles. A lo largo de los 80 miles de propietarios de negocios pequeños compraron franquicias para operar sus propios hoteles con nombres famosos tales como Holiday Inn, Travelodge, Hilton y Sheraton.
El porcentaje de expansión de hoteles en 1980 superó al de la expansión de toda la industria de viajes. Como resultado, en los 90 había más habitaciones disponibles en los hoteles que viajeros para ocuparlos.
La tendencia de hospedaje en los 90 apunta hacia los servicios integrados, combinando las características de hoteles de servicio completo y servicio limitado para crear un nuevo tipo de hotel, con la esperanza de atraer huéspedes y apartarlos de las opciones tradicionales de hospedaje. Las estrellas prometedoras del comercio del hospedaje, es decir los hoteles de suites, añaden aún otra dimensión. Pero una premisa ciertamente se mantendrá durante la década de los 90 y en el próximo siglo: la competencia por los clientes será más intensa que en cualquier otro tiempo en la historia.
Las industrias actuales de hospedaje y restaurantes son el resultado de la evolución social y cultural de muchos siglos. El hospedaje cómodo, higiénico se considero alguna vez el privilegio exclusivo de los ricos, pero se hizo accesible al ciudadano común. El progreso en la transportación permitió a más gente viajar distancias mas largas a un costo mas bajo, y el turismo se desarrollo en todo el globo. De sus humildes inicios, la hospitalidad y el turismo crecieron hasta convertirse en las dos industrias más grandes de todo el mundo. Actualmente, la industria del hospedaje es compleja y diversa. Desde las posadas de los tiempos bíblicos hasta los complejos resorts modernos, la evolución del establecimiento para hospedaje ha influido en, y a su vez ha sido influida por, los cambios sociales, culturales, económicos y políticos de la sociedad.
Orígenes de la industria de la hospitalidad
Cuando los antiguos hombres se aventuraron a salir por primera vez de sus asentamientos tribales, no había hoteles en los cuales pudieran hospedarse, por lo tanto, armaban sus tiendas donde lo deseaban. Los primeros viajeros intercambiaban mercancías por hospedaje. Indudablemente, hospedar fue una de las primeras empresas comerciales, y la hospitalidad fue uno de los primeros servicios a cambio de dinero. Las posadas de los tiempos bíblicos ofrecían un poco más que una cama en el rincón del establo. La mayoría de estos establecimientos eran moradas privadas que ofrecían alojamiento temporal para los extraños. Las tarifas eran razonables pero la compañía era ruda, los viajeros compartían los cuartos con los caballos y el ganado.
En el tercer siglo de la era cristiana, el Imperio Romano desarrolló un sistema extenso de caminos revestidos con ladrillos en Europa y Asia Menor.
No fue sino hasta la Revolución Industrial, en el siglo XVIII, cuando las tabernas europeas comenzaron a combinar hospedaje con servicio de comida y bebida. A pesar del ello, la higiene recibió poca atención. Los viajeros tenían que compartir con otras personas las camas y las habitaciones, y las tarifas eran altas. Como las posadas y tabernas eran inadecuadas para los aristócratas, se erigieron, para éstos, estructuras lujosas, con cuartos privados, saneamiento individual y todas las comodidades de los castillos europeos. Adoptaron la palabra hotel y sus tarifas excedían los recursos de los ciudadanos comunes.
Durante la época colonial en Estados Unidos, las posadas siguieron el modelo de las tabernas europeas, en las que dos o más huéspedes compartían las habitaciones.
A lo largo del siglo XIX, los posaderos estadounidenses mejoraron los servicios y continuaron construyendo propiedades de mayor tamaño y las equiparon más ampliamente. Tales establecimientos se localizaban en los puertos y operaban junto con las tabernas. La tendencia viajera de los estadounidenses produjo una constante inspiración en las casas de hospedaje.
El primer hotel estadounidense, el City Hotel, se inauguró en 1794, en la ciudad de Nueva York. El City Hotel contaba con 73 cuartos para huéspedes, cuyo propósito único era el hospedaje.
El City Hotel inspiró la construcción de otros hoteles pioneros. La Exchange, Coffee House en Boston, seguido de la Mansión House en Filadelfia y el Adelphy Hotel en Nueva York. Estos hoteles se convirtieron en importantes centros sociales y, a diferencia de sus contrapartes europeas, daban la bienvenida a quienquiera que pudiera pagar las tarifas razonables. Entre tanto en Europa, un hospedaje higiénico continuaba siendo considerado un privilegio reservado a la aristocracia. En cambio en Estados Unidos, los alojamientos limpios y cómodos estaban a disposición de cualquier trabajador o familia de clase media.
La edad dorada de los hoteles.
En 1829, el arquitecto Isaiah Rogers emprendió la construcción de un gran hotel en Boston. La Tremont House, fue el primer hotel de primera clase y el hito hacia la revolución en la hospitalidad. Fue el primer hotel que ofreció habitaciones con llave. Cada habitación tenía un lavabo, una jarra y una barra de jabón. Otra de sus innovaciones fue emplear personal de tiempo completo. Tremont House fue la precursora de una nueva generación de prestigiosos establecimientos de hospedaje.
En 1874, en San Francisco, Ralston, se dio a la tarea de construir el hotel más lujoso del mundo. Su grandiosa creación, el Palace Hotel, ostentaba 800 habitaciones y se erguía a la altura de 7 pisos. Este hotel se convirtió en un símbolo de la transición de San Francisco: de un pueblo floreciente a una prominente ciudad de estatura internacional. El Palace tenía su propia planta eléctrica, un abastecimiento de agua proveniente de pozos profundos, extinguidores de fuego y aire acondicionado.
El Palace y los hoteles de primera clase que le siguieron atraían a la gente extremadamente rica y, como en los hoteles europeos de su clase, estaban más allá de los recursos del ciudadano medio.
Una habitación y un baño por un dólar y medio
A principios del siglo XIX, un nuevo tipo de viajero entró en escena –el hombre de negocios- para quien el alojamiento era un dilema: los grandes hoteles eran muy caros y las posadas al estilo antiguo, antihigiénicas. Para alojar a este nuevo tipo de huéspedes, se inventó un nuevo tipo de establecimiento: el hotel comercial. El primero se inauguró en Búfalo, Nueva York, en enero de 1908.
Se tomó el concepto de los cuartos privados e higiénicos y se añadió el baño privado. El lema publicitario –una habitación y un baño por un dólar y medio- fue bien conocido entre los viajeros estadounidenses de principios del siglo XX. Los diseños arquitectónicos, sus conceptos de mantenimiento y sus ideas acerca del servicio se convirtieron en el fundamento para todos los establecimientos de hospedaje subsecuentes, desde moteles hasta resorts de lujo.
Después de la Primera Guerra Mundial, muchos hoteles se construyeron en las grandes ciudades y en las comunidades más pequeñas de las afueras. En 1927, el Stevens Hotel –que más tarde se le nombró Conrad Hilton- se estableció en Chicago y, durante varias décadas, continuó siendo el hotel más grande del mundo. Poco tiempo después, principió la construcción de un nuevo hotel lujoso, el Waldorf-Astoria en Nueva York.
Conrad Hilton
Después de la caída de la bolsa de valores en 1929, 85% de los hoteles estadounidenses se fue a la quiebra. Pero Conrad Hilton se las arregló para mantenerse a flote gracias a sus inversiones en petróleo y gas.
Cuando era adolescente, Hilton ofreció en renta las recámaras disponibles de la casa de su padre a los vendedores que viajaban. La tarifa por noche era de 2,50 dólares, e incluía tres alimentos. Compró un hotel que había dejado de funcionar, en Texas, y después de meses de renovación transformó la operación en una empresa productiva.
En 1942, Hilton adquirió la Town House en Los Ángeles y los hoteles Roosevelt y Plaza en Nueva York y el Waldorf-Astoria. En los años siguientes la Hilton Hotel Corporación, organizados en 1946, compró o construyó en todo el mundo un gran número de hoteles de lujo y comprometió a las dos cadenas hoteleras más grandes de ese tiempo –Sheraton y Statler- a trabar una feroz competencia.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la industria hotelera inesperadamente entró en una nueva era de prosperidad. Los estadounidenses comenzaron a viajar como nunca antes. Con un automóvil en cada cochera, las familias comenzaron a viajar por todo el país. Para este nuevo tipo de viajeros la formalidad del hotel tradicional era inapropiada. Las familias que viajaban necesitaban un alojamiento al que pudiera llegarse desde las autopistas y que tuviera lugares amplios para estacionarse. Para 1960, el motor hotel o, como se conoce en la actualidad, el motel, se convirtió en una fracción permanente que influyó en la industria de la hospitalidad.
Los primeros moteles eran pequeños y tenían menos de 50 cuartos. Conforme creció la industria hotelera, los moteles también se expandieron en tamaño y calidad. En 1960, el motel promedio constaba de 100 cuartos con un lugar separado para estacionar cada unidad.
California fue el sitio en que tuvo lugar la primera revolución motelera. A lo largo de la década de los 50, la tendencia motelera se diseminó por el oeste y sur de Estados Unidos, especialmente en Florida y Texas. Dos hombres, Kemmons Wilson y Howard Johnson, fueron los primeros innovadores en el ascenso del motel (motor hotel.
La mayor industria intacta
En 1952, Kemmons Wilson empezó a construir una cadena de hoteles estándares por todo Estados Unidos, a orillas de las carreteras.
La propiedad contaba con 130 habitaciones para huéspedes, cada una con baño privado, aire acondicionado y teléfono. Las características adicionales eran hielo gratis, estacionamiento gratis y perreras. Aunque el la actualidad estas comodidades se consideran normales en los establecimientos de alojamiento, en aquel tiempo revolucionaron la industria hotelera.
De sus humildes inicios, el sistema del Holiday Inn creció hasta convertirse en la cadena de establecimientos para hospedaje más grande del mundo.
En 1982, la compañía comenzó la construcción de los primeros hoteles Embassy Suites y Crowne Plaza.
Howard Johnson
En 1925 Howard Johnson obtuvo un préstamo de 500 dólares para comprar una farmacia y una fuente de sodas. Al experimentar con un congelador de manivela, Jonson creó su propia línea de nieve, la cual hizo de la fuente de sodas el comedor público más popular del lugar. Añadió al menú hamburguesas, hot dogs y sándwiches, y así la fuente de sodas se convirtió en el primer restaurante de Howard Johnson en el mundo.
Para 1954, Jonson había dado en concesión 400 restaurantes y decidió expandir su negocio a la industria del hospedaje. En 1959, Jonson le dio las riendas de su pequeño imperio comercial a su hijo, quien dirigió las operaciones de la cadena hasta 1980, cuando la compañía fue vendida. Los restaurantes pertenecientes a la familia Jonson se vendieron a la Marriott Corporation.
Willard Marriott
Otro famoso hotelero, Willard Marriott, comenzó como dueño de un restaurant de comida rápida. En 1928, Marriott convirtió su cadena regional de puestos de cerveza en pequeñas tiendas de sandwiches. Marriott se extendió al campo del hospedaje 20 años más tarde y finalmente construyó un imperio hotelero. La cadena ocupa el segundo lugar en el mundo.
El surgimiento del hotel económico
Las cadenas Hilton, Sheraton, Holiday Inn, Howard Johnson y Marriott continúan teniendo éxito. Pero en los 60, un Nuevo tipo de establecimiento para hospedaje –el hotel económico o budget hotel- entró en escena. Estos nuevos establecimientos vendían sólo el espacio de habitación, sin servicio de comida o bebida. A fin de ahorrar los costos de construcción, los hoteles económicos se construían en terrenos baratos y el personal era reducido, y no había ni abotones. Al minimizar los costos, los moteles económicos ofrecían tarifas mucho más bajas que sus competidores.
El primer hotel económico de éxito, Travelodge se inauguró en 1956, pero la cadena no se desplegó por todo el país sino hasta 1966.
El primer motel económico austero, Motel 6, fue establecido en 1963; ofrecía una tarifa de 6,66 dólares por alojamiento sencillo, limpio, pero sin televisor y sin teléfono. A principios de los 70, la idea de los moteles de tarifas bajas capturó la imaginación de los inversionistas y también la de los viajeros.
La era de la competencia
La cadena más grande de hoteles económicos, Days Inn, fue fundada en 1970 por Cecil B. Day, quien abrió seis moteles austeros. Dos años más tarde, un ejecutivo del Days Inn advirtió una intensa construcción en el área de Orlando, Florida. Kessler convenció a Day de que empezara a levantar moteles cerca de la construcción. El objeto de la construcción era Disney World-Epcot Center, y, debido a la previsión, los Days Inn se convirtieron en el principal proveedor de hospedaje para los visitantes de una de las atracciones turísticas más grandes del mundo. En 1990, la organización Days llegó a ser la cadena de moteles económicos más grande de Estados Unidos.
Para competir con estas propiedades de bajo costo, las cadenas de hoteles de mediana categoría introdujeron sus propios hoteles de servicio limitado, que combinan algunos rasgos del hotel de servicio completo con el ahorro de los hoteles económicos.
La expansión ascendente también tuvo lugar durante los 70 y los 80. La cadena Holiday Inn creó los hoteles Crowne Plaza para atraer a los hombres de negocios que prefieren propiedades de alta categoría, y Ramada Inn creó los Renaissance Inn para competir con los hoteles de primera clase.
Entre 1970 y 1980, se habían construido tantos hoteles que el porcentaje de ocupación a nivel nacional declinó de casi 70% a un poco más del 50%. Esta difícil situación inspiró otro período de innovación en el diseño de hoteles. De 1988 a 1990, la expansión más rápida ocurrió en los hoteles de suites, en cuyos alojamientos la recámara y la sala están separadas.
En los años 80 la construcción de establecimientos para hospedaje también fue rápida. En 1984, a instancias del presidente Ronald Reagan, el Congreso de Estados Unidos aprobó una arrolladora revisión de impuestos. La nueva ley eliminaba algunas exenciones de impuestos, pero dejaba intactos los beneficios de inversión en la construcción de hoteles. A lo largo de los 80 miles de propietarios de negocios pequeños compraron franquicias para operar sus propios hoteles con nombres famosos tales como Holiday Inn, Travelodge, Hilton y Sheraton.
El porcentaje de expansión de hoteles en 1980 superó al de la expansión de toda la industria de viajes. Como resultado, en los 90 había más habitaciones disponibles en los hoteles que viajeros para ocuparlos.
La tendencia de hospedaje en los 90 apunta hacia los servicios integrados, combinando las características de hoteles de servicio completo y servicio limitado para crear un nuevo tipo de hotel, con la esperanza de atraer huéspedes y apartarlos de las opciones tradicionales de hospedaje. Las estrellas prometedoras del comercio del hospedaje, es decir los hoteles de suites, añaden aún otra dimensión. Pero una premisa ciertamente se mantendrá durante la década de los 90 y en el próximo siglo: la competencia por los clientes será más intensa que en cualquier otro tiempo en la historia.
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