domingo, 22 de marzo de 2009

II HOTELERIA MODERNA

OBJETIVO DEL MÓDULO: Al finalizar el modulo el estudiante será capaz de:
Determinar la importancia del transporte para el desarrollo del turismo y la hotelería.
Explicar los cambios producidos en los establecimientos de alojamiento en el Siglo XX.

CONTENIDOS

Desde fines del Siglo XVIII se produjeron a nivel político, social, económico y científico muchos cambios que repercutieron en las condiciones de vida de la población a nivel mundial. La quiebra del régimen feudal trajo consigo derechos individuales a los hombres, permitiéndoles desplazarse libremente en busca de mejores condiciones de vida. La concentración de la propiedad agrícola y la introducción de maquinaria en los campos provoco el desplazamiento de muchos campesinos creando problemas de desocupación y hacinamiento en las ciudades

La revolución industrial alteró la economía mundial y generó una gran movilidad al intensificarse las relaciones comerciales entre diferentes países, sobre todo europeos y norteamericanos. La invención de la maquina de vapor, principalmente, modificó la forma de trabajo en las nacientes industrias y posibilitó grandes avances en las comunicaciones y en el transporte marítimo y ferrocarrilero.

Eran los años de la diligencia y las casas de postas, de los mesones camineros y los largos viajes a través de regiones poco pobladas, pero también el inicio de profundos cambios en la prestación de servicios de hospedaje. Los nuevos alojamientos se inspiraban, en parte, en el modelo de las posadas inglesas, y estaban localizados con frecuencia en ciudades portuarias, al servicio de las necesidades surgidas por el desarrollo del transporte marítimo.

El desarrollo de los ferrocarriles, tanto en Europa como en América, revoluciono la forma como los tiempos de viajar; permitían y permiten aun un mayor numero de pasajeros, las distancias que se recorren son mayores en un tiempo mucho menor que los vehículos de tracción animal, la comodidad y el confort de sus instalaciones y la seguridad de su desplazamiento los convierten en el medio de transporte favorito.

Muchas personas que tradicionalmente no viajaban, debido a las incomodidades, inseguridad y lo largo de los viajes en diligencias, ven en el transporte en ferrocarril una gran alternativa para viajar y conocer nuevas ciudades; áreas naturales de gran atractivo por sus montañas, playas, ríos, fuentes termales y otros lugares de atracción turística. Muchos pueblos y ciudades que son unidas por los ferrocarriles cobran importancia comercial y turística y se convierten, al igual que sus alrededores, en fuertes atractivos para viajar.

El desarrollo ferrocarrilero, en la segunda mitad del siglo XIX trae aparejado el desarrollo de la actividad turística y revolucionó la prestación de servicios de hospedaje. Rápidamente se levantaron hoteles para satisfacer la demanda de pasajeros que llegaban con mayor rapidez buscando salud distracción, aventuras, pero también comodidades. Los hoteles no se limitaron a dar servicios de alojamiento, sino que integraron la prestación de servicios de alimentación, servicios de lavado de ropa, salas de lectura, peluquería, comercio especializado, juegos de salón, salas de reuniones, congresos y exposiciones.

Es un tipo de establecimiento que, aunque ha conservado su nombre primitivo, es una empresa integrada de numerosos y variados servicios ofrecidos tanto a los huéspedes como a los residentes. Los empresarios hoteleros se dirigieron a la burguesía acomodada que surge en Europa, gracias a la primera revolución industrial, cuyos miembros ansiaban distinguirse imitando las costumbres y el nivel de vida de la aristocracia. Sin embargo, los primeros hoteles tenían todavía serias deficiencias si los comparamos con los actuales.

Los principales destinos turísticos en Europa son las principales ciudades: Paris, Londres, Roma, Lisboa, Venecia, Florencia y otras donde los turistas buscan apreciar la belleza y esplendor de la historia europea, los castillos, palacios, museos, plazas y monumentos son sus lugares predilectos. Los viajes en el “Vapor” para cruzar el Atlántico, luego los viajes en ferrocarril por Europa y alojar en los majestuosos hoteles europeos era un placer que había que disfrutar.

En Norteamérica, si bien muchos de los destinos preferidos eran las ciudades de la costa del atlántico, tienen gran importancia los destinos asociados a las montañas, donde se levantaron hoteles o se reacondicionaron granjas cerca de los lugares de caza y pesca, principales actividades que buscaban los turistas, para poder albergarlos.

Entre la crisis de 1874 y la segunda década del siglo XX, se asiste en Europa al primer “boom” de la industria hotelera, animado por la febril expansión de las inversiones en el transporte ferroviario. En ese entonces se comenzó a plantear que un hotel “es la forma de prestación de servicios de alojamiento ejecutada con personal adiestrado y en edificios especiales dotados de instalaciones adecuadas”.

Los empresarios hoteleros ingleses optaron por esta forma y empezaron a ofrecer sus servicios en edificios proyectados expresamente para este fin. Desde entonces casi todos los hoteles son objeto de proyectos arquitectónicos que les permite incorporar espacios e instalaciones no habituales junto a los servicios básicos y clásicos de alimentación y alojamiento (salones, biblioteca, jardines, espectáculos, deportes y tiendas, entre otros). En la primera generación de establecimientos construidos para hotel todos están ubicados cercanos a las estaciones ferroviarias y estaban orientados, en general, a un tipo de clientela muy concreto, el viajero de paso.

Los hoteles para clientes que buscaban estancias de mayor duración se inspiraron en las hospederías de los balnearios de aguas termales o medicinales de mediados del siglo XIX, las que estaban encargadas de atender la pensión alimenticia, la pernoctación y el entretenimiento de los huéspedes. Existían tres tipos de balnearios, los de aguas medicinales, los de mar y los de curas de aire. El hotel de los balnearios solo se distingue del de las ciudades por la estancia más prolongada de sus visitantes y por no estar tan directamente condicionado al tránsito de la estación del ferrocarril.

En el proceso de cambio, de la hotelería artesanal tradicional a una hotelería mecanizada y moderna,. el aporte en gran parte, se considera pertenece al empresario suizo César Ritz (1850 - 1918). En 1874, Ritz era mâitre de hotel en el Righi – Kulm, en los Alpes suizos, donde conoció al famoso animador hotelero suizo, el coronel Pfyffer d’Altishofen, quien le confió la dirección del Gran Hotel Nacional de Lucerna, lo que constituyó el inicio de una fulgurante carrera. No solo como mâitre de hotel sino también como organizador, creativo y animador de los más grandes establecimientos de lujo de la época, Ritz renovó totalmente la industria hotelera. Además del Lucerna trabajó en varios de los principales hoteles europeos de la época.

El primer hotel que llevó su apellido abrió sus puertas en la Place Vendôme de París, en 1898. En pocos años, la empresa se convirtió en una cadena de hoteles de gran lujo con establecimientos en las principales ciudades del mundo: Carlton de Londres y Ritz en París, Madrid, El Cairo, Johannesburgo y muchos lugares más. Un hotel Ritz en cualquier ciudad (incluido Santiago) se convirtió en sinónimo de establecimiento de gran lujo en el que uno puede alojarse con confianza porque la marca es indiscutida. Después de la revolución de Ritz, un hotel es, un establecimiento donde, además de comer, beber, dormir y descansar, es posible reunirse, hacer amistades, comprar objetos de lujo, practicar deportes y tener reuniones científicas y de negocios, entre otras muchas actividades.

Durante los primeros años del siglo XX se construyeron en muchas ciudades europeas y americanas numerosos grandes hoteles.. A pesar de que se tenían por hoteles de lujo, no todas las habitaciones tenían cuarto de baño privado, un servicio que pasó a constituir años más tarde el umbral de calidad hotelera inexcusable. Los hoteles dejaron de ser exclusivamente establecimientos limitados a la producción de servicios de hospedaje para iniciar o si se quiere retomar la integración de otras líneas productivas en el mismo establecimiento (atracciones, distracciones, congresos, juegos, tiendas, excursiones, espectáculos, deportes, enseñanza, ferias, exposiciones, etc.)

El desarrollo hotelero siguió la tendencia al crecimiento experimentado el siglo anterior, los hoteles siguieron innovando en infraestructura y en calidad de los servicios. Las habitaciones privadas y con baño en su interior ya son comunes en los grandes hoteles. La cantidad de turistas alojados son constantes y en su gran mayoría son personas que se desplazan por negocios.

En el Siglo XX el desarrollo de la hotelería como actividad económica de importancia dentro del turismo y dentro del sector servicios de un país se consolida, sin embargo hay que tener en cuenta que la hotelería, como el turismo, esta sujeta a las coyunturas políticas y económicas que se viven no solo en un país, sino a nivel mundial por lo que el desarrollo hotelero esta marcado por ciclos de alto y bajo crecimiento.

Es así que este desarrollo se ve afectado, principalmente en Europa, por la primera Guerra Mundial, al paralizarse el turismo, decrece la actividad de los establecimientos de hospedaje y la construcción de nuevos hoteles. La crisis de los hoteles de balneario, lugar favorito de las clases adineradas europeas, dio paso a un nuevo estilo de hotel, el hotel deportivo, moderno y pequeño con casi todas las comodidades que tenían los de balnearios, que comienzan a competir con los grandes hoteles de las ciudades en comodidades y atención de calidad.

Posterior a la guerra se encuentra una ligera recuperación ligada a la masificación del automóvil y otros medios de transporte terrestre, lo que permite, en Norteamérica, el surgimiento de los Moteles, cuyo nombre deriva de motor-hotel. Los moteles estaban ubicados lo largo de las principales carreteras y eran casetas de 3 x 3 Pts., habilitadas como habitaciones para que el viajero pasara la noche, y un espacio contiguo para estacionar el vehículo. El éxito de los primeros moteles como lugar de alojamiento para conductores se expandió rápidamente con el establecimiento de ellos en la mayoría de carreteras.

La recuperación del sector es cortada por la gran crisis económica del 29, que paralizó la actividad hotelera llevando a la quiebra a muchos pequeños hoteles por la falta de pasajeros. Dicha situación con pequeñas variaciones se mantuvo hasta la segunda Guerra Mundial, después de lo cual el turismo y la actividad hotelera cobran un nuevo repunte debido al desarrollo de la aviación comercial. Hay que destacar que al igual que en el Siglo XIX, el desarrollo de los medios de transporte, en este caso la difusión del transporte terrestre en vehículos motorizados y la aviación comercial impulsan el turismo y el desarrollo hotelero a nivel mundial...

La aviación comercial permitió, al igual que los trenes en su tiempo, unir grandes distancias en escaso tiempo y aparejado a ello la construcción de nuevos y modernos hoteles, los que ya no solo cubrían los servicios básicos de alojamiento y alimentación, sino que brindaban mayores y mejores servicios a los pasajeros.

El negocio hotelero comenzó a ser visto como una actividad económica de alta rentabilidad y surge el interés de las líneas aéreas, empresarios e inversionistas por participar en esta actividad. La primera en intervenir fue la Pan American Airways que en 1947 fundo la empresa hotelera International Hotels Inc. Posteriormente la TWA Trans World Airways compro la cadena de hotel Hilton International, y al año siguiente la ITT. Compró la cadena del Hotel Sheraton.

La segunda revolución hotelera tuvo lugar en los Estados Unidos hacia la tercera década del siglo XX. Se inicia con ella la época de las grandes firmas transnacionales y alcanza su apogeo el uso de marcas. Los hoteles norteamericanos siguieron la pauta inglesa de elaborar un proyecto y diseño específico en la construcción. A diferencia de los hoteles europeos, con todos los servicios pero pequeños, estos fueron de gran tamaño.

Los hoteles siguieron la modalidad de entregar variados servicios junto a la prestación de servicios de hospedaje. El hotel americano añade al alojamiento cuatro comidas diarias incluidas en el precio, y se especializaron en alta restauración y celebración de fiestas de sociedad y de empresa, sin olvidar la importante función de lugar de encuentro que muchos hoteles emblemáticos cumplen en las ciudades, principalmente norteamericanas, donde pasan a ser un referente de la actividad social.
Los hoteles americanos se caracterizaron también desde muy pronto por las llamadas “suites”, apartamentos de dos o más habitaciones con baño pero sin cocina para cubrir la demanda de residencia permanente de huéspedes fijos o de largas estancias. Muchos industriales, profesionales, políticos, escritores, artistas y actores de gran éxito optan en Estados Unidos por vivir permanentemente o durante largas temporadas en un hotel.
Las aportaciones norteamericanas a la moderna hotelería son numerosas, y hoy por hoy, universalizadas, tanto en materia de diseño arquitectónico como en el campo de la gestión. Los hoteles de los Estados Unidos, urbanos o rurales, marcan desde hace más de un siglo las pautas a seguir en esta industria y siguen teniendo el sello indiscutido de la calidad y la innovación continua.

Ejemplo de esto es la marca Westin ,creada en 1930,. propiedad del grupo norteamericano Starwood Hotels and Resorts, propietario de cinco marcas más. En 1946 introdujo el pago con tarjeta de crédito, fue la primera empresa hotelera que instauró el servicio de habitaciones durante las 24 horas del día y el servicio telefónico de buzón de voz.

El grupo facturó en 1999 más de 3.500 millones de euros, posee 716 establecimientos en 80 países, en los que ofrece 217.651 habitaciones servidas por 12.000 empleados.

Con empresas hoteleras de este tipo se asiste al nacimiento de la hotelería de tercera generación a mediados del siglo XX que, de nuevo, lleva el sello indiscutible de Norteamérica. Aunque conservan el nombre de hotel, los establecimientos actuales han llevado hasta tal punto la técnica de la integración de servicios que, más que hoteles son remedos de ciudades. Basta para comprobarlo la contemplación de un hotel de gran lujo en Las Vegas: además de alojamiento, restauración y todos los servicios que han ido integrando a lo largo de su no demasiado larga historia (piscinas, gimnasios, salas de congresos, tiendas de todo tipo agencias de viajes, servicios bancarios, medios de transporte, etc.), los clientes tienen a su disposición, entre otras prestaciones, casinos, máquinas tragamonedas, parques temáticos, museos, exposiciones, conciertos de música, servicio de fax, acceso a Internet, etc.

WALTER P. PEREZ SEREÑO
TECNICO HOTELERIA TURISMO, DTE RESTAURANTES.
PROFESOR DE ESTADO EMTP.


Evaluación:

Redacte un ensayo acerca de la importancia de los medios de transporte en el desarrollo de los Establecimientos de Alojamiento.

Bibliografía:
STEWART, Suzanne. Introducción a las actividades hoteleras. Paraninfo. Madrid. 2001

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