OBJETIVO DEL MÓDULO: Al finalizar el modulo el estudiante será capaz de: Explicar el proceso de formación de la hospedería desde sus inicios hasta el Siglo XIX.
CONTENIDOS
Al igual que la alimentación y vestido, la vivienda, o el lugar donde vivir, alojar o pernoctar es una necesidad básica de la mayor importancia para los seres humanos, debido a eso desde su aparición sobre la tierra, el hombre, al igual que las otras especies animales, siempre buscó lugares donde descansar protegido de las adversidades de las condiciones climáticas y de las fieras y otros depredadores.
En la prehistoria el hombre se desplazaba constantemente de un lugar a otro, en busca de los frutos que le daba la naturaleza o tras los animales que tenía que cazar para alimentarse con su carne y cubrirse con sus pieles. En sus estadías el hombre se refugiaba en las cuevas, cavernas u otro accidente geográfico que le sirviera para “alojar”.
Muchas de esas formas naturales de vivienda, donde, hace muchos miles de años “alojo” el hombre, hoy son importantes centros arqueológicos que han permitido investigar las formas de vida de nuestros antepasados, a la vez que se han transformado en importantes atractivos turísticos y patrimonio de la humanidad, como por ejemplo las cuevas de Altamira en España, donde las escenas de caza existentes en sus muros muestran haber sido lugar de alojamiento de nuestros antepasados.
Entonces podríamos decir que el hombre nómada de la antigüedad, por su propia actividad, podría ser identificado como un turista y esas cuevas o cavernas, en las que habitaba temporalmente, alojamientos turísticos. Con la salvedad que no pagaba nada por su uso, y que al volver al mismo lugar en la siguiente estación, podía encontrar que su “habitación “estaba siendo usada por otro “pasajero”, teniendo que buscar otra o hacerle entender a quien la usaba que la habitación estaba reservada con anterioridad y tenia que entregarla “por la razón o la fuerza”.
Los primeros pueblos de la historia, se movilizaban en afán de conocer y ampliar sus territorios, buscar mejores tierras, o en muchos casos, por motivos religiosos para visitar los lugares de culto para sus dioses. Estos desplazamientos los hacia el hombre transportando sus alimentos, o tomando lo que la naturaleza le brindaba y generalmente durmiendo al aire libre.
Los primeros imperios de la antigüedad para poder expandirse en base a la conquista de pueblos y territorios necesitaba establecer sistemas de control militar y administrativo que le permitiera consolidar sus victorias, para lograrlo, junto al trazado de caminos que facilitaba sus avances fueron construyendo postas o alojamientos para facilitar el viaje de sus tropas y emisarios a las tierras dominadas.
Los primeros alojamientos propiamente dichos se considera que fueron construidos en el Imperio Persa, consistían en lugares habilitados al lado de los caminos (postas) para que los emisarios descansen, puedan pasar la noche, cambiar sus caballos y alimentarse para seguir viaje. Eran atendidos por funcionarios del gobierno, quienes solo podían atender a viajeros oficiales.
Las actividades comerciales de fenicios, griegos y otros pueblos de la antigüedad, si bien eran realizadas por mar y los buques servían de alojamiento, cuando llegaban a sus destinos y bajaban a tierra para comerciar sus mercancías requerían de posadas donde alojar.
En la Grecia clásica, existieron establecimientos de alojamiento en los caminos y las ciudades para viajeros, comerciantes y artesanos que se trasladan entre las ciudades estados e islas griegas.
En Roma esta práctica se extendió y con el desarrollo y expansión del Imperio Romano se ampliaron los servicios para los viajeros. Se crearon posadas y tabernas en grandes mansiones romanas, para los oficiales y funcionarios importantes del imperio, y otras más modestas y pequeñas, destinadas a los soldados y gente del pueblo a lo largo de los 560 kilómetros de la Vía Apia. En ambos casos los propietarios, generalmente, eran funcionarios del Imperio. Sin embargo, el acceso a una posada no era libre, el control estatal no lo permitía y exigía que el posadero solicitara un permiso de viaje otorgado por las autoridades a quien quisiera alojar.
Otra clase de alojamiento en Roma era la frecuentada por la nobleza, que poseía residencias campestres que eran visitadas por parientes y amistades que alojaban en ellas. Cercanos a estas residencias existían fuentes termales en las que se instalaron baños públicos que contaban con servicio de alojamiento y alimentación, destinados a las clases dirigentes romanas, que buscaban en esas aguas curación para todo tipo de enfermedades.
Con el decaimiento del imperio romano y las invasiones bárbaras las posadas fueron desapareciendo, o atendiendo en precarias condiciones y los baños termales con sus alojamientos fueron cerrados.
En el periodo de expansión del Imperio Romano y su dominio sobre el medio oriente se pueden contextualizar las referencias bíblicas acerca de la existencia de posadas en la ciudad de Belén, las que estaban completamente ocupadas por la gran cantidad de viajeros que habían llegado a la ciudad para cumplir con el Censo establecido por el gobernador romano. José y María no encuentran posibilidad de alojarse en ninguna posada, por lo que tienen que alojarse en un pesebre donde nació Jesús.
La necesidad de alojamiento también la tenían los pueblos árabes, quienes, en grandes caravanas de camellos cargados de mercancías, se desplazaban por el desierto hasta llegar a los “Caravasares” especie de oasis protegido donde podían descansar y alimentarse para seguir viaje.
En América es importante la existencia del Camino del Inca, que recorría gran parte del territorio americano, el cual en toda su extensión contaba con establecimientos denominados “Tambos” en los cuales los viajeros del Imperio Inca podían alimentarse y descansar para seguir el viaje a los lugares establecidos.
Luego de la caída del Imperio Romano hubo un decaimiento de los viajes y traslado de personas, la actividad turística se restringió a visitas a lugares religiosos y los viajes de los pequeños comerciantes. Los caminos se volvieron peligrosos por la presencia de asaltantes y delincuentes que merodeaban para desvalijar a los viajeros, comerciantes y artesanos que viajaban ofreciendo sus productos y servicios por los pueblos.
La baja demanda de servicios de hospedaje existente durante la Edad Media era atendida por la oferta de instituciones sin fines de lucro, ligadas principalmente a la Iglesia. La demanda no justificaba la apertura de establecimientos privados dedicados a ofrecer servicios de hospedaje. Los pocos que había eran de muy mala calidad.
A partir de Las Cruzadas de los Siglos XI y XII, hubo un resurgimiento de los viajes debido a las enormes peregrinaciones de católicos de la nobleza europea y de todas las clases sociales que cumplían el mandato de la Iglesia de marchar a Jerusalén para tomar posesión de Tierra Santa y del Santo Sepulcro. Desde el primer momento los conventos y monasterios de las ordenes religiosas abrieron sus puertas para alojar a los peregrinos, casi todos muy pobres. La nobleza también alojaba allí, hasta que por falta de espacio y comodidades lo hacia en palacios y castillos de parientes y amigos, o se trasladaba a las posadas que empezaban a surgir en todas las rutas principales que llevaban a Venecia, lugar de donde salían las flotas con destino a Jerusalén.
Las cruzadas, en lo económico, permitieron el uso de nuevos productos y el surgimiento de nuevos mercados. La búsqueda de nuevas rutas marítimas para los mercados de la India, unidos a los descubrimientos geográficos, que permitieron el descubrimiento de América, posibilitó el crecimiento de ciudades puertos donde se concentró gran parte de la actividad comercial. A los puertos acudían no solo los marinos y comerciantes, sino también artesanos, aprendices y trabajadores de todos los oficios y aventureros en busca de buenos negocios y fortuna, por lo que el establecimiento de posadas fue en aumento para abastecer a todos los que acudían.
El progresivo aumento de la demanda que trajo consigo la reactivación de la economía que siguió a los grandes descubrimientos del siglo XVI, provocó un creciente interés por parte de la iniciativa privada. Surgieron ventas y posadas en las rutas más concurridas, que fueron también las que recibieron las primeras atenciones para mejorarlas por parte de los gobernantes. Al aumentar el tráfico en los caminos reales europeos, se inició el desarrollo de una red relativamente densa de albergues, posadas y hoteles en pequeñas y grandes ciudades. Las más famosas eran las llamadas posadas de postas, establecimientos que ofrecían a los pasajeros de diligencias, a los caminantes y a los caballeros servicios de descanso, refrigerio, pernoctación y comida, así como alquiler o cambio de montura y forraje para los caballos.
Los caminos europeos tenían casas de postas en las que hacían escala las diligencias y en las ciudades empezaron a abundar las posadas desde mediados del siglo XVII y el XVIII..
Abundaban las hospederías en viviendas familiares, improvisadas y de reducida capacidad, de propiedad y gestión privada, atendidas por el posadero y su familia, sin preparación alguna para el servicio. Las habitaciones eran, por regla general, compartidas por varias personas. No había cuarto de baño ni retretes.
Hasta el siglo XVIII no se ponen las bases en Europa para el desarrollo del moderno negocio de la hospedería. Se puede considerar que la moderna hotelería tiene sus bases en las posadas inglesas que surgen a fines del siglo XVII, que eran establecimientos comerciales dedicados a prestar servicios de hospedaje (alojamiento y alimentación) en habitaciones individuales, lo que constituyo un notable avance a las condiciones en que laboraban anteriormente. Las posadas inglesas constituyen el más avanzado modelo de la época artesanal de la hospedería y un precedente del modelo hôtel que se desarrolló en Francia a fines del siglo XVIII, el que marcó el nacimiento de la hotelería del siglo XIX,
El hotel es una innovación francesa. El alojamiento moderno dejó de estar integrado o inspirado en modestas viviendas familiares urbanas y adoptó el modelo de la aristocracia francesa, que denominaba Hotel, a los palacios o mansiones de lujo de los alrededores de París y otras ciudades donde vivía la nobleza o personajes distinguidos. La Revolución Francesa había provocado la huida de los aristócratas y el abandono de sus mansiones. La burguesía emprendedora no tardó en adquirirlos para dedicarlos a vivienda propia, si podía, o a la prestación de servicios de alojamiento de lujo, orientados precisamente a la realeza, a la aristocracia residual y a la alta burguesía emergente.
El término hotel se universalizó, perdió su significado original y quedó reservado para designar un hospedaje de lujo. Pero además del nombre se imitó el estilo de los lujosos hoteles de la nobleza, así como su habitual servidumbre (cocineros, camareros, doncellas, cocheros, etc.). Con el correr del tiempo el término se hizo común principalmente entre las clases acomodadas que podían acudir a los balnearios y centros turísticos de la época por razones de salud, diversión o prestigio social y que alojaban en los hoteles de la época.
Sin embargo, posteriormente su uso se generalizo para designar a cualquier establecimiento comercial dedicado a la prestación de servicios de alojamiento y alimentación de personas que iban de viaje y necesitaban una noche de descanso, o para aquellos que se hospedaban por un intervalo más largo de tiempo.
WALTER P. PEREZ SEREÑO
TECNICO HOTELERIA TURISMO, DTE RESTAURANTES.
PROFESOR DE ESTADO EMTP.
Evaluación:
1. Explique cuáles son los elementos que permiten el desarrollo de la hotelería moderna.
2. Explique la importancia del cambio de Régimen en Francia para el desarrollo de la Hotelería.
Bibliografía:
STEWART, Suzanne. Introducción a las actividades hoteleras. Paraninfo. Madrid. 2001
domingo, 22 de marzo de 2009
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